jueves, 14 de noviembre de 2013

[Epílogo] Hola de nuevo. Luego de 30 lunas y 4 pasos de cometas, para variar aparezco para la temporada del #BlogsNi. Esta vez toca algo sobre identidad, hecho que al parecer tiene a todo mundo confundido. "Oh, todos tienen problemas de identidad". No, el asunto es que la identidad no es solo una palabra, se compone de muchos factores. Ni los más chicleros psicoanalistas vienen y te dicen, "Describíte en una palabra yyy... ¿cómo te sentís respecto a eso?". No, hombre. Eso solo en Twitter "funciona".

En fin, hablaré de algo que he vivido desde que entré a esta — no tan nueva  etapa laboral: el Social Media. [Fin del epílogo]

Desde que entré al bizarro mundo de los Community Managers parece ser un oficio que nadie respeta. Ni siquiera los propios CM se respetan entre si. Ustedes saben quienes son. ¿Por qué? Porque nadie considera  un oficio pasar todo el día en Facebook, Twitter, Instagram y toda la piñata. Pues, tampoco considero un oficio pasar volando lengua y quejándose de Raimundo y todo el mundo, pero sospecho que a muchos les pagan por eso. Mas con la emoción y pasión con que lo hacen, ¡ala!, debe ser un buen salario.

Pero implica más. Todos los días hay algo nuevo, aparte de las malditas actualizaciones de Facebook  Gracias, Zuckerberg —. Siempre hay algo que aprender, según como al público se le ronque la gana comportarse. Se debe saber escribir For Dummies, expresarse hasta para el más jincho, iletrado e imbécil. Saber quién es tu público, sean alcohólicos, amas de casa, mujeres premenstruales o chateles. Hay que generar contenido que a tu público le guste, aunque por lo único por lo que salten es cuando hay rifas, promociones o cualquier chochada regalada.

Todo es una urgencia por conseguir Likes, satisfacer al cliente de la marca hasta con los requisitos más imposibles. El CM no debe tener sentimientos, debe reaccionar y responderle como un bot al usuario, porque siempre te va a aparecer un estrella que viene a preguntar a la página la misma pregunta una y otra vez, con un Ph.D en necedad, mendigo e idiotez. Y ni modo, a aguantarse las ganas de mandarlo a la veeerssjsajsks... y responder como buzón de voz.

Tenemos que lidiar con el hecho de que el público toma las páginas de marcas como una tienda en línea y centro de Atención al Cliente. Lidiar con especiales personitas que creen que pueden comprar algo a través del sitio. Y si fuese así, estamparíamos por todos lados "Comprá en línea" y si importar cuantas veces lo pongás, va a llegar el típico usuario a preguntar ¡¡¡en la misma foto donde lo dice!!!: "y se puede komprar x hesta pajina???". Ahí 'dispensenmen' los horrores ortográficos, es para darle realismo.

Hay que ser paciente — algo en lo que a veces repruebo despampanantemente—, chispa, cuidadoso, creativo, ser agente de atención al cliente, ser fotógrafo y hacer cobertura, ser edecán, payaso de circo, agente de ventas, editor de foto, chofer, BTL, presentador, hacer todo tu trabajo vía una pantallita de 13cm, ser una Wikipedia de tu marca y sobre todo, tragarte el hecho de que aunque hagas un buen trabajo, a veces las páginas que manejás no reflejan como se desempeñan las marcas en realidad.

"Pero, ¡¿que #$%@ tiene que ver todo esto con la identidad, Ana?!". 

Que la identidad se forja a partir de las experiencias y factores externos de la vida (bleh, me salió a frase de Coehlo eso) y pues, la verdad, este oficio me ha enseñado y dado cosas. Un poco de decepción en la humanidad y de esta sociedad, pero también me ha mostrado, hasta cierto punto y con un tanto de maquiavelismo, como podés manejar a las masas a través del Internet ...y una que otras varas de publicidad.

El Community Management, sin darme cuenta se ha vuelto parte de mi identidad. Cuando llego a mi casa ya ni quiero ver Facebook, Twitter o una computadora. Nunca en mi vida había extrañado la tele o hablar cara a cara con las personas. Espero alguien más se pueda sentir identificado con tanto chagüiteo.

Ha sido todo un proceso explicarle a la gente que hago, siendo mi oficio algo que le falta mucho tiempo considerarse serio en esta pequeñita e ignorante sociedad. Porque, ¡dejemonos de vergas!, es una sociedad ignorante y le falta crecer. Que puede aprender, sí; pero todavía nos seguimos oliendo el dedo, como en nuestra situación nacional por ejemplo. Ya saben de que hablo, pero eso se lo dejo a los expertos y "expertos"...

Ya me estoy yendo por la tangente. Ahí nos leemos.

Namaste

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